Con respecto a los suplementos nutricionales, las estadísticas llevadas a cabo por los centros de control de intoxicaciones de los EE.UU. han constatado la seguridad de los suplementos nutricionales. Además, es importante señalar que no se registraron muertes como consecuencia de la ingesta de vitaminas (de los complejos A, B, C, D o E) o minerales.

No hubo ninguna muerte por vitaminas en el año 2015. El 33º informe anual de la AAPCC (Asociación Americana de Centros de Control de Envenenamiento) muestra cero muertes por múltiples vitaminas. Y no hubo muertes de la vitamina A, niacina, piridoxina (B-6) cualquier otra vitamina B. Tampoco hubo muertes por vitamina C, vitamina D, vitamina E, o de ninguna vitamina en absoluto.

Además, tampoco ha habido muertes derivadas de cualquier suplemento dietético mineral, lo que denota que no hubo víctimas relacionadas de la ingesta de compuestos como calcio, cromo, zinc, plata coloidal, selenio, hierro o suplementos de multiminerales.

Hubo únicamente una muerte debido a una sobredosis crónica de hidróxido de magnesio, y éste figuraba de forma inapropiada en la categoría de suplemento dietéticos, puesto que los suplementos nutricionales no contienen hidróxido de magnesio. En este sentido, según la información de la AAPCC, se afirmó que la muerte de esa persona “por suplementos vitamínicos “en el año 2015 se debía a “otras vitaminas B”.

Importante utilización de suplementos

Más de la mitad de la población de Estados Unidos toma suplementos nutricionales diariamente. Incluso si cada una de estas personas tomaran únicamente una solo comprimido al día, esto supondría 170.000.000 dosis individuales diarias, para un total de más de 60 millones de dosis al año. Como muchas personas toman más de un comprimido de vitaminas o minerales al día, las cifras son considerablemente más altas y la seguridad de los suplementos nutricionales es aún más notable.

Asimismo, hay que añadir que el informe de la AAPCC indica específicamente que no hay muertes por niacina (B-3) o piridoxina (B-6). Por lo tanto, deja ácido fólico, tiamina (B-1), riboflavina (B-2), biotina, ácido pantoténico y cobalamina (B-12) como las vitaminas B restantes que podrían estar implicadas.

Si los suplementos nutricionales son supuestamente tan “peligrosos”, como muchos estamentos oficiales y medios de comunicación tan a menudo proclaman, entonces la pregunta debería ser: ¿dónde están los cuerpos?